martes, diciembre 12, 2006

Marta Novillos

Hoy he tenido un sueño recurrente. Bueno, recurrente o no, ha sido bastante real. Hacía tiempo que no soñaba nada parecido. Aunque en estos días tampoco es que haya dormido demasiado. El caso es que no sé a qué hora empezó el desfase onírico, pero volvía a Reus, y andaba callejeando con mi prima, porque esta quería comprarse un bikini pero todos eran rarísimos. (Bikinis???? Bikini kill??? Sandwiches de jamón y queso???? ¬¬) El caso es que de repente, toco un botón y la ciudad empieza a resquebrajarse. ENTERA. No veas tú que angustia. Yo corriendo, intentando coger a mi prima para que las piedras no le cayeran encima. Y se abre una gran falla en medio de la calle principal, y me caigo por ella.
Y me caigo, y noto el sabor de la sangre en la boca, y ... me despierto empapada en sudor.
Muy bonito.
Qué demonios tengo en mi retorcida cabecita para que acabe soñando cosas como esa?



Ala. Sigue inventándote nombres. Es lo tuyo.