domingo, febrero 11, 2007

Demasiadas horas de sueño

Me siento zombie. Para una noche que duermo sin pesadillas y tranquila durante tres horas seguidas ( el mérito no me corresponde, todo hay que decirlo ), me levanto a las nueve con la poca firme intención de atacar duro a los apuntes de producción. Mira que tenemos asignaturas chorras en esta maldita carrera. De hecho, yo creo que es una de las carreras con más acumulación de contenidos chorras que existen actualmente. Y encima, es que producción es de las que repite contenidos. Yo creo que les faltaban horas para rellenar, y se dedicaron a inventarse nombres de esos que suenan muy bien, muy tecnológicos y rematadamente progres para una sola asignatura. Puede variar, a veces es anual, y otras cuatrimestral; el caso es tocar la moral con la historia del videotexto, los ciberperiódicos y el zoon tecnologi.com. Tela marinera. Así que, como iba diciendo, me lavo la cara, me siento en la silla, y le echo una ojeada a los apuntes, así por encima. Pelos como escarpias de lo aburrido que me parece. Encima son los apuntes de mi amigo Lucas, que tiene la letra más horrorosa del mundo. Que bueno, que no debo quejarme, porque realmente si no tengo apuntes propios, es por ser una puta vaga y no ir a clase los miércoles ( si me pongo a pensar, no he tenido ni una sola asignatura en la que haya estudiado de mis propios apuntes. Es tanta la costumbre a estas alturas, que ya no podría intentarlo apenas, preguntándome si están correctos o falta la mitad del temario...). Lo miro, juro que yo lo intento, que hasta cojo el boli azul turquesa que suelo usar para descuartizar todo aquello que obligan a estudiarme. Que le follen a los apuntes de mierda estos. Y me vuelvo a la cama. Y con la tontería, duermo hasta la una. Y sueño todo lo que no había soñado antes. Sueño con casas llenas de relojes de cuco, con cielos estrellados amenazadores, con tiendas de campaña, con bebés llorones que me inspiran ternura, contigo bebiendo copas en bares oscuros. Llegados a este punto me obligo a despertarme, en parte porque sé que no es bueno que duerma tanto, en parte porque sé que para estar angustiada es preferible volver a los apuntes. Y descubro que estoy más cansada que antes. Aunque eso tampoco me sorprende en absoluto.
Por no ponerme a guisar, acabo el helado del día anterior ( el de la terapia de chocolate y las feministas locas de los comentarios ) y me prometo a mí misma que en cuanto acabe los exámenes, cobre, y reorganice mi vida, me dedicaré a hacer de cocinillas, porque es algo que me gusta y tengo prácticamente olvidado (nadie entiende como soy capaz de hacer guisos elaborados que están para repetir tres veces, y cada vez que intento hacer una simple tortilla francesa la armo bien armada ), y además, creo que ya es hora que empiece a comer decentemente y me deje de coles hervidas, judías hervidas, espinacas hervidas, acelgas hervidas, etcéteras hervidas... Y llamo a Cleo. ¿Para qué? Pues realmente para nada en particular. Para criticar, como siempre. Para que me cuente como lleva su examen de Nefro, y las últimas novedades acontecidas en el barrio de Carabanchel. Para que me de el parte del último cotilleo gracioso. Y aunque parece increíble consigue hacerme reír tanto, que me paso más de una hora colgada al teléfono, entre cucharada y cucharada de terapia de chocolate. No hay nada que contar que no sepamos ya, pero tampoco hay ninguna razón como para no llamar. Cualquier día me bajo a dormir la siesta en su sofá, porque yo, lo que es dormir de noche y tranquila, pues como que no, pero de día podría dormirme en todas las esquinas. Cosas que tiene la luz diurna. Al final, consigo despegar la oreja del auricular, y me despido de ella, sabiendo que en cuanto vuelva a mi habitación voy a volver a hablar con ella vía msn, como siempre. Con ella y con todo aquel que se ponga a tiro. Y los apuntes ahí, amenazándome con suspensos catastróficos que provocarían mi vuelta a casa. ¿A Reus yo? ¿Otra vez? Tengo un amago de arcadas, y les susurro que se caalmen, que ya voooy, que en cuanto acabe de escribir esta paranoya que no viene a cuento me pongo con ellos, y que si es necesario, les dedico horas extra esta noche, total... si meterme en la cama me da pánico, coño, que parece que en vez de 20 tacos tengo cinco y medio.
Y ahora, preguntándome cosas tan absurdas como ¿qué demonios hace una paranoica como yo, escribiendo en un sitio como este? La respuesta...?
Yo la sé, vosotros también.


En fin, que cosas.