martes, febrero 20, 2007

Esto va a a doler un poco

Cualquier relación que implique elección tienes que ver hasta donde puedes estirar el hilo. Hasta que se rompe.



Qué cansada estoy.





3.34 am


Escribo en esta misma entrada porque todo está relacionado, y si, empezara otra, ni siquiera sabría que título ponerle. ¿Paranoyas nocturnas? ¿La pirada está asustada, como siempre?
... Mejor no. Así me evito pensar cosas sobre mí que me hagan sentir peor de lo que ya me siento.
Acabo de despertarme. Estaba soñando algo que tenía poco sentido. No recuerdo muy bien de que iba el sueño, sólo que estábamos como en una especie de oficina, que yo me dedicaba a escribir a máquina, que había gente conocida, pero a la que no veo desde hace mucho tiempo, y que algo ocurría, algo ocurría que me provocaba una sensación de miedo bastante intensa. Me he despertado pues como me suelo despertar en estos casos, angustiada, y cagada de miedo, con ganas de gritarle a Marina que por favor encienda la luz y abra esa maldita puerta cerrada. Por una vez he conseguido vencer el tembleque y comportarme como una persona medio normal y ya crecidita. He alargado el brazo y he encendido la luz. He cruzado la absurda distancia hasta la mesa del comedor, me he servido un vaso de agua, me lo he bebido, intentando respirar con normalidad. He ido al baño, he vuelto a mi habitación. He encendido el ordenador. Para no sé, retrasar el momento de apagar la luz y cerrar los ojos de nuevo. Mientras se encendía, incluso e probado a no pensar, o pensar en cosas racionales, tales como confeccionar listas de pros y contras sobre lo del contrato, sobre el finiquito, sobre eso y un poco más. Con el primer contra, que luego resultó ser pro, me han dado arcadas, y se me ha ido el miedo. Algo es algo, dijo un calvo. Con el primer contra, que luego resultó, para mi desgracia, que seguía siendo contra, me ha vuelto el miedo. Por eso, y porque la nevera hace ruidos muy raros.
No ha dado mucho resultado la autoterapia racional que me he sacado de la manga como podeis comprobar. Así que me he puesto a esperar pacientemente a que esto tirara y el pc se pusiera en marcha. Tarda mucho, porque una vez me caí al suelo mientras lo llevaba en brazo. Desde entonces emite un quejido, como un qssssssssss, que en el fondo podría ser un aiiiiiiii moribundo. Claro, si hablase. Pero sólo me faltaba a mí ahora que el portátil me hablase. Coño, Almudena, que no son horas de andar tecleando. Bastante trote me das de día, como para que encima te pases media noche escribiendo gilipolleces. Vamos, que si me dice eso, ahora, en mi estado, me muero del pasmo.
Y pal caso bacalao. Que sí, que estoy aquí escribiendo gilipolleces. Aunque en el fondo no lo sean. Porque demuestran que son las 3:49 de la madrugada de un miércoles recién estrenado, que tengo pesadillas, que tengo un nudo en la garganta que me impide respirar, que no puedo pensar en nada coherente sin que se me salten las lágrimas, que los abrazos cibernéticos o telefónicos, ni los esmejorasí han servido de mucho, que mañana voy a estar más cansada que de costumbre y que la automutilación no ha hecho más que empezar.

Pasen y vean.



Ahora es el momento cuando debo publicar, cerrar el msn, porque todo cristo está durmiendo y nadie va a hablar conmigo a estas horas ( la gente es normal, y duerme plácidamente, no como yo) apago el ordenador y la luz, me tumbo y trato de conciliar el sueño, sin temores infantiles y absurdos. Soy totalmente consciente de que no lo haré.

Leeré el Guardián entre el Centeno hasta que amanezca. Veré películas. Y luego, amparada por la seguridad de las primeras luces del alba, dormiré.



Y probablemente mañana, u hoy, decida borrar este maldito post.