viernes, noviembre 30, 2007

Apunte

La decisión está tomada, ocurra lo que ocurra. Ya no hay cabida para la espera, la incertidumbre o el desasosiego.
Los sueños son sólo sueños, moradores de la noche, que huyen aterrorizados con las primeras luces de la mañana. Las formas de la habitación se tornan sólidas, como el peso de la colcha encima de mi cuerpo, que deja de ser escudo protector para convertirse en edredón.Como el rumor cálido de la calefacción.
Hora de retomar lo que se dejó pendiente ayer.
Y nada más.






Audio: Hoobastank- The reason (Canciones monas para nenas guapas)

MOonie MOon roba material gráfico ( y le hace hueco en la caja con su tipómetro )

Gabriel Gray: Oye
Gabriel Gray: y si me dejas de mandar fotos
Gabriel Gray: del tío que te mola semidesnudo?





... mmmm. No. :D
Si al cielo vas, patinandooooo,
hazme un lugaaar que subo yoooooooooooooooooo!
Si al cielo vas, patinandoooo,
hazme un lugar que subo yo, airí airóoo, airí airóooo!




Si tu vas al cel, amb patineeet
fes-m´hi un bon lloooooc, que hi pujo jooooooo
si tu vas al cel, amb patineeet,
fes-m`hi un bon llooooc que hi pujo jooooo
airí airóoooo, airí airóooooo!!!!

jueves, noviembre 29, 2007

Yogurcita

Lo parezco a veces. Voy ahí de buenas, limando asperezas, obviando comentarios salidos de tono y resquemores pasados. Nunca hay tiempo. Nunca hay momentos.Nunca con el humor conveniente. Hasta que me doy cuenta de que tan sólo no hay momentos para mí.
Para todos los demás, mastercard.




Recién salida del cascarón, ahí con mi cara de "no es posible". Pero sí.



Mañana San Teleco. O lo que es mejor: cualquier pretexto es bueno para chuzarse a lo jarto. Al más genuino estilo periodístico.

Caaaastañaaazos





Beeeeooooowuuuuulfffff... fornido guapetóoooon... ven aquí y haaaazme un hiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiijooooooooooooooooooo.... y luego córtate un brazo, que mola.-



Anda, Zemekis, que te has lucío, chato.

miércoles, noviembre 28, 2007

Con la calma...

Oye, ¿tú sabes si él sabe que...?
Y ahora que yo ya lo sé, con la calma.
Qué bien sienta sentirse bien.







Audio: Pearl Jam- Porch

martes, noviembre 27, 2007

Me vas a dar un disgusto...

Parecía que este año iba a ser una caca de vaca pero como mi sensor-de-premoniciones sigue averiado, ha resultado que está siendo divertidísimo.
Y la mejor clase, es la más aburrida de todas: Empresa Informativa. Es como si fuera una máquina del tiempo. De repente, Lucas, Esther y yo, volvemos a tener 10 años, y nos dedicamos a hacer mariquitas de papel, cohetes, mariposas, comecocos... También pintamos con rotuladores, jugamos al Scatergories y leemos.
Estábamos hoy, hablando de pelis Disney y dibujando a Dumbo a Robin y a Lady Marian, cuando nos ha entrado un ataque de risa tonta. Entonces el profe nos ha mirado a Esther y a mí, Lucas lleva mejor eso de comportarse en horas de clase y nos ha dicho con su voz de ultratumba: A ver esas dos. Las que parecen que están celebrando una buena nueva. Pónganse aquí delante, separadas.

Ea. Castigadas.
Esto no se quita, mira, esto no se toca, dale, quita los pies de la mesa, en el salón no se juega...
Cogote, que tiene fobia al nº 99. (Frikazo) Y que me coge del codo, con sutileza.
Mi corazón que se sale del pecho, y mi risa, que después de tanto tiempo, sale a borbotones descontrolada.



Si es que somos como niños.

lunes, noviembre 26, 2007

Expecting to the Northern Lights

De pronto Lord Asriel se puso de pie y se alejó de la chimenea. Ahora le veía de cuerpo entero y le maravilló el contraste que ofrecía tanto con el regordete mayordomo como con los licenciados, encorvados y lánguidos. Lord Asriel era un hombre alto, de poderosas espaldas, rostro moreno y enérgico y unos ojos que chispeaban y relucían cuando soltaba una de sus espontáneas carcajadas. Era un rostro que dominaba a los demás o al que había que hacer frente, no un rostro que incitase a piedad ni moviese a protección. Todozs sus movimientos tenían una especie de grandiosidad y un equilibrio perfecto, como los de un animal salvaje y, en una sala como aquélla, era un animal salvaje encerrado en una jaula demasiado pequeña.
En aquel momento presentaba una expresión distante que denotaba preocupación. El daimonio se le acercó y apoyó la cabeza en su cintrua. él bajó los ojos y lo observó con mirada insondable antes de darse la vuelta y aproximarse a la mesa. Lyra sintió de pronto un nudo en el estómago: Lord Asriel acababa de destapar la licorera de Tokay y se había servido un vaso de vino.

-¡No!



Phillip Pullman






Audio: Marianne Faithful- Someone like you

domingo, noviembre 25, 2007

Ternura

Entre Dory, Tod, Toby, Dumbo, Simba, Bú, Hammy, ( quiero mi galleeeeeeeeetaaaa...), el chocolate Nestlé, las chuches, Eragon, el pijama de franela y la vagancia crónica... este ha sido un finde de lo más tierno.






Miradla qué riquina ella...

I love crooners

sábado, noviembre 24, 2007

No hay razones

Pero la única chica que todavía llevaba el abrigo puesto en todo el bar, se topó con su reflejo, en el espejo de la puerta, allá a lo lejos. Se vio pequeña, distante, con el cuello de su abrigo negro levantado. Y aquellos ojos la observaron, devolviéndole su mirada verde, triste y sincera. Lárgate ya, le decían, lárgate.

Volvió a casa andando. Llorando a cada paso, anestesiada de frío.
Le preguntaron por qué era, qué le había ocurrido.
Nada le había pasado. No había respuestas ni razones.
Sólo aquella infinita tristeza verde y sincera.

jueves, noviembre 22, 2007

He desaparecido




Ya no soy una de esas ilustres amigas tuyas que la comen tan bien.


miércoles, noviembre 21, 2007

Me copio un post

¿Qué haces, cuando te descubres observando sus palabras ...



...(que ya no van contigo, si no con otra)?








...te lo tragas... que el orgullo no vale nada, pero es de gatas.

Callas. Y disimulas.





Esto es lo que he encontrado en el blog de Meike. Y se lo robo, porque se me han puesto los pelos como escarpias al leerlo.
Los manuales de autoayuda... aunque sean ajenos, a veces vienen de cine.

:D

martes, noviembre 20, 2007

Deja vu

Ha llegado la hora de mirar para adelante. Agarrar el volante, de saber que soy feliz. Sólo va adepender de mí, nunca de ti. Ahora estoy más segura que nunca. Hoy brilla el sol encima de mi nuca. No caeré en el juego de nadie,sonreiré. Me he dado cuenta de que no sirve de nada,vivir todo el día engañada. Me he dado cuenta de que no sucede nada, estando todo el día enfadada. No he tenido tiempo de pensar ni un instante, hace sólo unos días era una pobre ignorante, todo me parecía totalmente excitante. Ha llegado la hora de mirar para adelante. Agarrar el volante,de saber que ser feliz. Sólo va a depender de mí, nunca de ti. Me he dado cuenta de que no sirve de nada, vivir todo el día engañada. Me he dado cuenta de que no sucede nada, estando todo el día enfadada. Me he dado cuenta de que no sucede nada, con la cabeza tan desordenada...






Pues sí. Que viva el Tontipop. Y los dibujos de Charuca. Es que se parece a ¬¬


Pd. ¿Anémica otra vez? Lo de no aguantarme de pie por mi misma me hace sospechar que sí...

Mañana: Billete, trabajo, Cogote y risas.
El jueves Blade Runner.
El viernes cenita y 8 e 1/2

¿Quién da más?

La primera persona

"Yo soy. Yo eres. Yo es. Yo somos. Yo sois. Yo son... Si quieres sobrevivir, habrás de aprender a conjugar el verbo ser de esta manera. No es fácil, resulta costoso, no basta repetírselo una y otra vez hasta tatuárselo en la corteza del alma, hay que creérselo, lo más difícil es creérselo, pero una vez lo consigues puedes dar el siguiente paso, aprender a conjugar el verbo amar para no conformarse con sobrevivir, para que tus deseos dicten a la realidad la forma en que ha de desarrollarse: Yo me amo. Tú me amas. Él me ama. Nosotros me amamos. Vosotros me amáis. Ellos me aman."

lunes, noviembre 19, 2007

Sí quiero




Tú, que decidiste que tu vida no valía,
que te inclinaste por sentirte siempre mal,
que anticipabas un futuro catastrófico,
hoy prognosticas la revolución sexual.
Tú, que decidiste que tu amor ya no servía,
que preferiste maquilla tu identidad,
hoy te preparas para el golpe más fantástico,
porque hoy empieza la revolución sexual.






domingo, noviembre 18, 2007

Almu y Almu



Almu le dice a Almu que sabe que Destino no está en frente del Low. Almu y Almu llegan al Low después de haber pasado por Molly Malone's, Angy y medio Madrid. Almu y Almu deciden no entrar en Dark Hole, porque con las pintas de poperas que tienen, probablemente las hinchen a hostias, y pasan de salir magulladas. Almu y Almu deciden ir a Destino para comprobar qué tal el ambiente un sábado por la noche. Y descubren que las lesbianas abundan, que la música no está mal, y que para pasarlo bien no se necesita más que un nombre al cuadrado. Aunque los decorados sean cutres bares de carretera.
Mientras tanto... yo me dejo besar, y luego me largo.
Feliz Libertad!

jueves, noviembre 15, 2007

miércoles, noviembre 14, 2007

Más fe que Ghandi

Aunque mi amante me haya convertido en mercancía, yo aún gestiono mis sentimientos con una meta romántica.
Dios. Qué mal duermo últimamente.

martes, noviembre 13, 2007

The great pretender

Abejas reinas, olor a pus, chicos que pueden volar.

Hoy ha sonado tres veces el despertador, y con las tres veces, manotazo, media vuelta y nuevo sueño angustioso.


No sé si está nublado o hace sol. Si en la calle hace frío.
Podría volver a la cama.
Podría quizás, no hacerlo.
Ducharme, irme a la universidad, hacer cola en la secretaría para apuntarme al COIE.


Se deshace la muralla como si de arcilla húmeda se tratase.

Dejarlo todo.
Hasta más ver.

lunes, noviembre 12, 2007

Where are they?









PD. I know, I know, I know, I know, I know... there may be.... others. :D

domingo, noviembre 11, 2007

Secrets...

En la fiesta de Navidad que se celebró en la residencia en mi primer año, Marina me encontró tirada en el suelo del zulo que era mi habitación, mirando el techo, etílica perdida y cantando algo que se parecía mucho a Que te den Candela. Es lo que ocurre si te bebes una botella entera de Malibú a palo seco. ( A morro).
La primera vez que Jose me presentó a sus amigos, bebí tres cachis de calimotxo, tres Viladraus ( que nada tienen que ver con el agua: vodka, pinkfish y 43), y me fumé un porro. Acabé como una maraca, bailando en el Nature, mientras Jose intentaba que no me durmiese encima de los abrigos. Fotos para NO recordar, os lo aseguro.
La segunda vez que salí con Jose y sus amigos, Patri y yo nos acabamos una botella de whisky en media hora, porque no queríamos que la gente nos gorroneara. Vomité en casa de Yago, y la lié.
Otra de las veces, pasó algo parecido, sólo que alguien nos regaló un cogollo. Estaba tan fumada que me caía del sofá cada dos por tres, y Jose me volvía a colocar, y yo ni siquiera me daba cuenta. Volví a vomitar en casa de Yago.
De la sala Nasty, y los desfases poperos, no me acuerdo ni de la mitad. Sólo sé que Bárbara y yo siempre andábamos borrachas cuando nos encontrábamos con los demás. De ahí mi entrada triunfal, la noche en la que me dejé arrastrar por un argentino pasado de coca hasta su loft, muy de madrugada. Lo mejor, cuando apareció Bárbara pillándonos en posición y nadie se inmutó. El susto vino con la resaca, por supuesto.
O como el día aquel mítico en el Tupper, después de habernos pasado por España, el País de las Tortillas, cuando Belén y yo, apoyadas cada una en una columna, sin hablar, con los ojos semicerrados, sabíamos que estábamos siendo observadas por los múltiples tíos guapos con los que nos sentíamos incapaces de hablar. La fies, que a veces mata.
Los viajes en el audi de los padres de Arturo, con ocho personas dentro, y dos más en el maletero, borrachos como cubas, para acabar peleándonos por los sofás del piso de Palmero.
El día que entramos en el 8 y 1/2 y salimos arrastrándonos. Del 8 y 1/2 y de tantos otros sitios más.


De ese tipo de anécdotas lamentables, de las que te hacen cerrar los ojos al día siguiente, y que tu cara adquiera un brillo rojizo acorde a tu grado de humillación, tengo miles.
Se aprende rápido, eso sí. Cada cual aguantando lo suyo, sin joderle la noche a los demás. Andando acorde al espíritu de los que te acompañan. Volviendo sola, recorriendo las calles haciendo eses, pero sin necesidad de socorro ajeno. Cuatro años de vomitonas sanguinolentas, dolores de cabeza, ibuprofenos y posts donde las letras bailan la polca. Con muchos "nunca mases" y muchos "venga, va, la última vez."
Y de allí hasta hoy. Rebajando el ron con agua del grifo, y disfrutando de orgasmos que no recuerdo haber tenido.




Quién esté libre de pecado, que tire la primera piedra.
Adelante con las anécdotas.

sábado, noviembre 10, 2007

Años raros

Raros, porque de no parar, me veo ahora llamándoles de uno en uno, proponiéndoles salidas, fiestas, reuniones, bailes, lo que sea.
Raros, porque lo de tener plan alternativo para dos, empieza a ser demasiado imprescindible.
Raros, y agoto todas las posibilidades, y sigo en casa, entre apuntes, manuales de latín, libros fantásticos y películas que me hacen reír.
A solas.
De esto a poner un anuncio en el periódico local reclamando amigos nuevos hay un paso.
Pero mientras no me decido, tendré que apañármelas. A mi cuenta y riesgo.



Audio; Country Feedback - R.E.M.

jueves, noviembre 08, 2007

Existen Z

Los que duermen en la habitación de al lado me escuchan decir cosas tales como déjame de una vez en paz, vete a la mierda, y/o la última modalidad: "Deeeeja a Alan".

No tengo ni idea de quién es Alan, y de por qué sueño con él.

Y ahora, el recuento:

  1. No existe ningún bar heavy que se llame El lago Azul. Eso es una película ñoña.
  2. No tiene amigos enanos.
  3. No era gótica.
  4. Ni tampoco era la campeona jugando al mus.
  5. Tampoco era perfecta. Eso no existe.
  6. Tú móvil no mola. Más bien es una castaña.

Conclusiones. PUTOS SUEÑOS.

Tengo reunión en el club del whisky de malta en el Molly Mallone's algún día de estos. No queráis saber por qué. Feliz día-antes-del-puente.

miércoles, noviembre 07, 2007

Mira por dónde...

Me llegan amortiguados los llantos desmayados de mi madre, la sobriedad inerte de mi padre al recibir los pésames rezagados. Curioso que en esta situación me salgan sinestesias tan manidas. Oigo el murmullo de los que parlotean incesantes, soltando muchos suspiros. Estoy harta de imaginármelos a todos de negro, cuchicheando en la habitación contigua a la que yo ocupo. La curiosidad corroe hasta el último milímetro de mi alma despierta. Me han dicho que no es propio de un cadáver aferrarse a la vida con semejante desespero, y más aún si lo que lo mueve es el morbo de saber, de conocer verdades que le fueron ocultas cuando todavía no se pudría en un féretro acolchadito de tacto aterciopelado. Los que están, los que lloran, los que se apenan, los que se han quedado fuera porque no soportan el tétrico ambiente, los que no pudieron estar y querrían, los que encontraron una excusa perfecta para no asistir, los que se aprovechan atraídos por la comida a cuenta de mis progenitores y brindan por la muerta haciendo alarde de su vulgar desfachatez, los que me echarán de menos, los que no lo harán, los que me querían y a los que les importaba una higa.
Clasificados todos.
Uno a uno.
Quién es quién.
Cuál es cuál.
De repente la oportunidad de poder descubrir lo que realmente opina la gente. Analizar expresiones, reacciones y gestos y reubicarlos en tu lista de personas por las que decir alguna que otra palabrita de favor al Altísimo, sea cual sea ese Altísimo y sus centímetros de más, para que les otorgue el don de darse de bruces con la absurda felicidad que todos, en este balanceo mundano, deseamos. Se podría decir, no obstante, que un fiambre debería estar por encima de todo eso. En otro plano o dimensión, donde los pequeños enredos emocionales ya no desgarren como solían hacerlo. Para qué preocuparnos si ya nada tiene que ver con nosotros. Para qué, si el único plato frío a servir eres tú, y no la venganza. Pero es posible, que sea éste empecinamiento, la última chispa de egoísmo humano por descubrir, por deshilachar las conductas y los sentimientos de los que, para bien o para mal, nos rodearon cuando todavía andábamos vivitos y coleando, lo que nos defina como lo que fuimos antes de dejar de serlo para siempre.
Y qué mente, sensible y retorcida como la mía, no se dejaría atrapar por la tentación.

Empieza el desfile de caras que se asoman para echarme una ojeada antes de que se cierre la tapa con el incómodo ruidito de lo que nunca más se volverá a abrir. Estoy bonita, bien vestidita y como durmiendo. El de la funeraria ha conseguido que mis mejillas tengan un algo de arreboladas más que saludable, y mis labios brillan, luciendo un tono de rouge que ya me hubiese gustado tener en vida. Mis padres, primero. Mi hermano después. De éstos nada hay que decir. Porque el amor que de ellos emana es incondicional, dulce y perdurable. "La familia es la familia", como diría Don Vito. Y el amor, no es más que amor. Y de sus ojos recibo oleadas del sufrimiento por la pérdida. Me arrastran con sus lágrimas hasta la desesperación que provoca la impotencia. Sé que no habrá alivio para ellos en lo que les queda de vida y me dicen que las resurrecciones a lo Lázaro-camina-y-anda se agotaron siglos atrás. Ningún padre debería enterrar a sus hijos. Y es tristísimo, pero no puedo hacer nada por evitarles el dolor, excepto esperar a que el tiempo amortigüe la fuerza del recuerdo.
Llegan ahora tres amigos. Cataloguémosles de íntimos. Han entrado juntos, pese a no conocerse de nada, como para darse ánimos los unos a los otros. Ella, que es de toda la vida, como de siempre, me mira con los ojos arrasados, grandes, enormes y desconsolados. Está claro que todavía no se lo cree. Lleva el día entero metida en un bus horroroso con parada en todos los pueblos perdidos de la geografía española. Ocho horas de viaje, con la maleta todavía en la mano, cansada de arrastrarla, para encontrarme metida en una caja, muy glamourosa, pero en una jodida caja negra. Y no quiere creérselo, no puede creérselo. Ahora lamenta haber dejado que las distancias le dieran pereza, la eterna frase, de cantos gastados por tanto usarla, "si ella no me llama, yo tampoco", que soltó cada vez que le preguntaban por mí. La abruman los recuerdos. Se acuerda sobre todo, de las cartas, las promesas de los trece años, los juegos inocentes, las charlas eternas sobre el futuro, las carcajadas que sólo comparten los que han crecido juntos. De los "siempre seremos amigas", que al fin y al cabo, y aunque ahora no la consuelen demasiado, se han cumplido tal y como esperábamos. Se aparta rápida, y yo la abrazo antes de que lo haga, fundiéndome con su silencio tan cargado de cosas que yo siempre supuse. Que ahora ya sé.
Aparece un otro llenando el vacío del primero, y con él, se me diluye el sonido del traqueteo de la maleta alejándose. Es un rostro un poco verdoso. El dueño lo está pasando mal. No llora, pero no le gusta lo que está viendo y se le revuelve el estómago. Nada tiene que ver con la chica que escribía raro con su mano zurda, con las discusiones intelectuales, con los sudokus a medias en las clases demasiado aburridas, los apuntes fotocopiados. Tampoco con las cañas, las sonrisas, los paseos nocturnos, los bailes, los museos, los cines, los teatros. Con la música. Con los libros. Con los bares. Con los abrigos bolcheviques y los días de lluvia. Con los poemas. Con la emoción. No concibe no poder llamarme para quedar y echar un billar. Se le hace extraño tener que borrar mi número de la agenda del móvil y mi email de su lista de contactos. Está, en dos palabras, completamente trastornado. Tiene unas ganas locas de salir de la habitación y largarse al bar de la esquina a emborracharse con los otros. Beber en silencio le ayudará un poco y hará que su mareo tenga un poco más de sentido. Levantará su copa, cagándose en esa grandísima hija de la gran puta que es la casualidad y que ha hecho que los retazos dibujados a lápiz de miles de experiencias para vivir conmigo se hagan trizas con cada trago.
La otra lleva una rosa entre sus manos. Me regala desde arriba una sonrisa llena de melancolía. Lo siente, por supuesto, pero a su manera. Los errores unen, a veces, y el nuestro fue lo suficientemente grande como para acabar así, tan compenetradas. La ironía y el cariño hizo el resto. Como ahora, que sonríe, dispuesta a despedirse alegre, para que la retrate otra vez profunda y sincera. Murmura algo, que los demás no oyen, y yo repito como un eco mudo. La muerte puede ser una gran aventura. Me deja la flor, para que se marchite a mi lado.

Y se llevan todos ellos, lo mejor de mí.

Vienen ahora otros. Conocidos, gorrones, interesados, anónimos, parientes lejanos, parches pegados, curiosos, morbosos, criticones, compañeros de trabajo y clase. Bultos, bultos, bultos y más bultos. Los de credo firme. El muerto al hoyo y viva el bollo. También aparecerá algún que otro amante esporádico, que se escudará más tarde cabreándose porque nadie le avisó. Me observará desde la distancia, desajustándose el nudo de la corbata, sin pensar. Será más tarde, cuando llegue a casa, después de dejar el maletín en una silla y de sentarse en la cama para desatarse los zapatos cuando suelte, pensando en voz alta: “Joder, y ahora a quién me voy a follar yo”, para acto seguido, dejar de hacerse el asustado y aprovechar la congoja momentánea para llamar a cualquier otra de su lista negra, que le acepte y le quiera un poco, al menos por esta noche. Cualquiera se sentiría terriblemente ofendida por esta conducta tan de Don Juanes trasnochados. Pero yo no puedo ser tan dura con ellos. Sé como funcionan estas cosas, todos lo sabemos. Lo rápido que olvidan los atracadores de almas. Y lo lento que encaja uno los golpes bajos. Y yo, a estas alturas, ya no tengo ni ganas, ni fuerzas, ni tiempo para andarme con chiquitas. Que sean otras, más listas, más osadas, menos sentimentales y, en definitiva, con más ovarios, las que se encarguen de hacerles la vida imposible.
Pierdo el interés. No hay espacio para tanto trasto usado en mi capilla ardiente particular. Pero como siempre he sido muy educada, les doy las gracias por las flores antes de mandarlos a todos al carajo. Gracias por las flores, chicos. La próxima vez elegidlas menos tétricas, si cabe.
Y para entonces, la amable sorpresa. A los que no esperaba. El que me amó, y nunca me lo dijo. La que me quería pese a las peleas continuas. Quien desearía sentir mi tacto cálido una vez más, cruzarse conmigo, despertarse a mi lado. A los que les gustaría haber conservado mi sonrisa, porque ellos sí que notarán su ausencia. Gente importante que vislumbro tarde, cuando ya apenas queda tiempo para dedicarle a cada uno el más leve gesto de arrepentimiento. Maldita manía, de pasar por la vida sin percatarnos de nada.

Se acaba el desfile. Me anuncian que deje ya de curiosear y me largue de una vez. Que no anda el horno para bollos por ahí arriba. Pregunto, un tanto avergonzada, si me permiten desaparecer a lo grande, con canción de fondo y luces de colores, pero me tildan de caprichosa y me dicen que ya está bien por hoy. Así que apago y me voy sin armar alboroto.

Nos vemos. O no.




martes, noviembre 06, 2007

We love Mommy Walsh

PREGUNTA. Querida mamá Walsh, me hallo ante un dilema. Mi novio me ha comprado un uniforme de enfermera y quiere que me lo ponga cuando hacemos el amor. Yo lo quiero, pero la idea no me hace demasiada gracia, sobre todo porque no se trata de un uniforme de enfermera corto y provocativo, como los que venden en Ann Summers o en sitios parecidos, sino de un uniforme de verdad que compró en Oxfam. ¿Qué debo hacer?


Aileen, Cambridge



RESPUESTA. No volver a escribirme, jovencita, he ahí lo que debes hacer. Esta columna no es un consultorio sexológico. Yo ofrezco consejos sensatos sobre asuntos del corazón. No me interesa en absoluto la vida sexual de la gente y, por consiguiente, doy por terminada nuestra correspondencia. ¿Y qué tienen los hombre con las enfermeras? Es evidente que tu novia nunca ha estado hospitalizado o de lo contrario no vería nada sexy en las enfermeras. Las enfermeras son mujeres despiadadas que te ponen un humillante camisón de papel azul cubierto por detrás para que todo el mundo te vea el culo. Y dicen cosas como “¿Cómo estamos hoy?” cuando estás solo en la cama, y te obligan a hacer pipí en un recipiente metálico cuando eres perfectamente capaz de caminar hasta el lavabo. Aunque lo peor no es que los hombres quieran acostarse con las enfermeras. Creo que hay hombres a los que pone “cachondos” gatear con pañales por el suelo, tirando cosas, mientras les dan puré de zanahoria y se comportan como un bebé. Ellos no necesitan recipientes metálicos.
Y hay gente (en Estados Unidos, claro, que está lleno de viciosillos) que se viste –agárrate- de conejo, de oso e incluso de gallina, vaya, uno de esos disfraces que un adulto se pondría para repartir por la calle folletos de un nuevo restaurante de comida rápida. Hay “clubes” para estas personas, y se reúnen con sus disfraces de peluche y, por razones que no alcanzo a comprender, eso los pone a cien.
Lo último que se lleva, me han contado, es “perrear”. ¿Sabes qué es eso? Yo pensaba que era hacerlo en la postura del perro, postura de la que, naturalmente, he oído hablar porque soy una mujer de mundo, pero nunca he probado. Luego pensé que se refería a practicar el sexo con perros, una idea pecaminosa, pero, por lo visto, es algo muy diferente. Consiste en un montón de gente que se va a un parque o a un bosque por la noche y “tiene sexo” con desconocidos. Hay personas que “tienen sexo” en el coche y dejan la luz encendida para que otras personas puedan verlas desde fuera y “darse placer”, pero yo no veo qué relación tiene todo eso con los perros. Oí hablar por primera vez de esa práctica cuando mi hija Helen me dijo que se iba a “perrear” y, aunque eran las doce y cuarto de la noche, yo pensé que se iba al canódromo a intentar ganarse unas perras, porque estaba sin blanca. Pero cuando me explicó qué era eso de “perrear”, al principio pensé que se lo estaba inventando, porque lo hace mucho. Le gusta tomarle el pelo a su madre. Pero luego me enseñó un artículo sobre el tema publicado en el Marie Claire del señor Walsh y allí salía, negro sobre blando, y ni siquiera Helen hubiera podido engañarme hasta ese punto. No podía creerlo. ¿No se enfriaba uno “dándose placer” por la noche, a la intemperie? ¿Y si tropezabas con tu dentista o con alguien del bridge?
Pero, como ya he dicho, no me interesa hablar del sexo vicioso. Además, tu novio me parece un roñoso. ¿Cuánto le costó el uniforme de enfermera de segunda mano que compró en Oxfam, comparado con un precioso uniforme de nailon de Ann Summers? Eso es lo que tendrías que plantearte, jovencita. A nadie le gustan los hombres a los que les cuesta rascarse el bolsillo. (A menos que sea de los que se lo rascan para darse gustito.)
Por favor, no vuelvas a escribirme.



PD. A menos que descubras el origen de la palabra “perrear”. Me gustaría saberlo

lunes, noviembre 05, 2007

There's nothing to tell

Yo antes era mucho más creativa. Me despertaba por las mañanas con ideas fabulosas que derramar en el blog. Fue la época en la que también pensaba en nicks. Mi yo virtual siempre lucía títulos extravagantes que ni Cristo entendía.
Pero luego se pasó. Y de un tiempo a esta parte ando dando tumbos de un lado a otro del cuadro de texto, hiriéndome con sus esquinas. Ya no hay poemas, ni cuentos, ni historias, ni locuras. Sólo un atajo de mariconadas insulsas dignas de cualquier adolescente desequilibrada.





En fin. Quizás me anime y escriba las aventuras y desventuras de la pequeña Moonie Moon en el país de los zombies, con Nowitz en el supermercado, cortándoles el gaznate a base de lanzamiento de sobres de Tang de Naranja. O tal vez acabe mi entierro y decida no poneros a parir.

O simplemente siga con la rutina, quejándome de lo poco que me gusta madrugar y tener que planchar camisas Levi's Strauss.



La maldición del abstemio.

domingo, noviembre 04, 2007

Llegó la hora



Sentadas frente a mí, me miraban con expectación.
Te vemos cambiada.-
Lo estoy.-
¿Qué te ha pasado ahora, cariño?-
Removí con cuidado el tazón de leche. Chupé la cucharilla antes de dejarla de nuevo al lado del platillo.
Lo he dejado.-
Bonnie y Faith no pudieron reprimir un suspiro escéptico.
¿A quién se lo has dicho?-
Las miré. No estaba triste. Ni dolida. No tenía frío, ni calor. No sentía nada.
A nadie.-
Bonnie alargó el brazo por encima de la mesa para estrecharme la mano, sonriendo levemente.
¿Y las dudas?- preguntó Faith.
Ya no tienen sentido...- contesté, con esa tranquilidad que provocan sólo las certezas. No tenía necesidad ningunas de convencerlas. Ni de prometer nada. Ni de mentir. Simplemente sabía que había llegado el momento. Y ellas también.

sábado, noviembre 03, 2007

Like she said


Br-oooo-ken hearted me-eee-lo-dy
Ooooonce you were our song of love
Nooooow you just keep taunting me
Wiiiiith the memory of (ba-da-da)
His tender love

Ooooh, broken hearted melody
Must you keep reminding me
Of the lips I long to kiss
And the love I miss
Since he went away
Night and day they play
That broken hearted melody
That he used to sing to me
When our love was young and bright
As he held me tight
Suddenly I found
I was heaven bound

Brooooken hearted melody
Ooooonce you were our song of love
Nooooow you just keep taunting me
Wiiiiiith the memory of (ba-da-da)
His tender love

Ooooh, broken hearted melody
Won't you bring him back to me
Sing to him until he yearns
For when he returns no more will he be
A broken hearted melody
Oooooooo, oo-oo
Oo-oo, oo-oo, ooooooooo
Oooooooo, oo-oo
Oo-oo, oo-oo, ooooooooo

Lies for the liars

Mentiras que son verdades.
Verdades que son nada más que verdades.
Mentiras que quieren ser verdades pero no consiguen parecerse a ellas.
Todo es mentira.
Y ya va siendo hora de seguir.

viernes, noviembre 02, 2007

Estanques

La chica se agarró con fuerza al cuello del unicornio mientras el animal
atravesaba el bosque oscuro. No había luna entre los árboles, pero el unicornio
resplandecía con una luz pálida, como la luna, mientras que la chica relucía
como si fuera dejando atrás un rastro de luces y, al pasar entre los árboles, a
un observador distante le hubiera parecido ver una luz trémula incesante,
exactamente igual que una pequeña estrella.

Neil Gaiman






PD. ¿De qué sirve explicárselo?