martes, noviembre 13, 2007

The great pretender

Abejas reinas, olor a pus, chicos que pueden volar.

Hoy ha sonado tres veces el despertador, y con las tres veces, manotazo, media vuelta y nuevo sueño angustioso.


No sé si está nublado o hace sol. Si en la calle hace frío.
Podría volver a la cama.
Podría quizás, no hacerlo.
Ducharme, irme a la universidad, hacer cola en la secretaría para apuntarme al COIE.


Se deshace la muralla como si de arcilla húmeda se tratase.

Dejarlo todo.
Hasta más ver.