lunes, noviembre 05, 2007

There's nothing to tell

Yo antes era mucho más creativa. Me despertaba por las mañanas con ideas fabulosas que derramar en el blog. Fue la época en la que también pensaba en nicks. Mi yo virtual siempre lucía títulos extravagantes que ni Cristo entendía.
Pero luego se pasó. Y de un tiempo a esta parte ando dando tumbos de un lado a otro del cuadro de texto, hiriéndome con sus esquinas. Ya no hay poemas, ni cuentos, ni historias, ni locuras. Sólo un atajo de mariconadas insulsas dignas de cualquier adolescente desequilibrada.





En fin. Quizás me anime y escriba las aventuras y desventuras de la pequeña Moonie Moon en el país de los zombies, con Nowitz en el supermercado, cortándoles el gaznate a base de lanzamiento de sobres de Tang de Naranja. O tal vez acabe mi entierro y decida no poneros a parir.

O simplemente siga con la rutina, quejándome de lo poco que me gusta madrugar y tener que planchar camisas Levi's Strauss.



La maldición del abstemio.