martes, febrero 12, 2008

Pues que te vayan dando

"Errol se quedó quieto un buen rato. Al final, con muchas dificultades, salió de su caja, mitad arrastrándose mitad rodando. Le llegaban extraños mensajes de la enorme parte de su cerebro que controlaba el aparato digestivo. Le exigía ciertas cosas de las que no sabía ni el nombre. Por suerte, las podía describir con todo lujo de detalles a los complejos receptores de sus fosas nasales. Sometió el aire de la habitación a un examen minucioso. Giró la cabeza en un movimiento de triangulación.
Se arrastró por el suelo y, con una expresión de disfrute absoluto, empezó a devorar la lata de abrillantador para armaduras de Zanahoria."