lunes, abril 07, 2008

Hurtin' kind

De Carabanchel a casa, después de andar explicando a Olga y a Camilo lo poco que hay que explicar. En el metro, cuatro parejas felices que con la de antes, hacen cinco. Marea retumbando en los oídos y la pregunta de si alguien algún día se dignará a conocer, a responder. Vuelve Marina, y con ella la rutina. Las bases de datos, las ruedas de prensa, las clases, las fiambreras. El no comer y el no pensar.
La preocupación por el futuro uniplaza incierto, los libros a medio leer y las canciones manidas se adormilan ahora al lado del despertador. En la cama y con los ojos cerrados, rendida, en un minuto.


Y luego el frío.