sábado, mayo 31, 2008

Entonces

La chica acepta, después de mucho remolonear, y le espera a la hora señalada, bien vestida, bien peinada, perfectamente maquillada. Con tacones de 10 centímetros.
Y aparece él. Le ve como se acerca. Y entonces se fija en el polar.

EN EL PUTO POLAR DE QUECHUA.



Y sin poder contenerse, antes incluso de acercarse para darle los dos besos de rigor, ella le suelta, con voz seca y mucha mala leche:


¿De dónde vienes?-




Y a partir de ahí, ella es una golfa que se lía con cualquiera, una clasista y una prepotente. Y él un capullo desesperado sin ningún tipo de estética que se muere de ganas de echar un polvo.



Media hora para darme cuenta de que el vodka sabe mejor si lo bebo a solas.