lunes, junio 30, 2008

Si no te apellidas Bond, no me molestes.

"Una vez leí que, al contrario que los hombres, que se van obsesionando progresivamente con el sexo a medida que pasa el tiempo sin tener relaciones sexuales, a las mujeres nos sucede exactamente lo contrario. Cuanto más tiempo se pasan sin sexo, más convencidas están de que prefieren sentarse a leewr Orgullo y Prejuicio con un buen bocadillo de Nocilla. Yo no diría que esa afirmación fuera exactamente mi casdo. En ausencia de algo que a) me gustase o b) estuviera disponible, me había permitido el lujo de disfrutar con alguna fantasía a propósito de algo inalcanzable, por ejemplo, George Clooney y Mr Darcy (ojo: no los dos a la vez, aunque ahora que lo pienso semejante fantasía hubiera bastado para empañar los cristales). En mi vida, todo lo demás era perfectamente satisfactorio. ¿Por qué iba a arruinar semejante panorama con una pena de amor, con el hecho de que el otro te quite el edredón en plena noche? En cuanto a las embriagadoras etapas iniciales de una relación, olvídalo. Ese subidón era una maravilla, pero costaba demasiado: había que estar perfecta a todas horas, y fingir que una era demasiado fina para tirarse un pedo".



Elizabeth Young