miércoles, septiembre 17, 2008

De por qué Isi queda mejor en mi cama que ninguna otra

"A Isi le gusta posar, si es él quien la observa detrás del objetivo. O si es él quien empuña el móvil, jugando con el zoom para enfocarla mejor. Isi sale dulce en las fotos, natural. Su pelo rizado y oscuro flota enmarcando sus mejillas y esos ojos verdes, grandes, que miran intensamente. Cuando Isi espera a que el flash la deslumbre, sólo está pendiente de sus palabras, de la ternura que emana de las instantáneas.
A Isi la encuentras feliz en todas y cada una de éstas. Acompañada de amigos y amigas, haciendo de niña traviesa en la playa, en una fiesta besándole. Por eso, a la franca Isi que sólo juega si el juego es justo, le escriben cuentos. Porque es ella la que queda perfecta en su cama, porque es ella, que llegó de noche iluminando días, la que mejor le entiende, la que mejor le escucha, la que mejor duerme, oscureciendo la almohada con sus rizos rebeldes.
A Isi le gusta cocinar mientras le espera, prefiriendo la intimidad de su salón a los restaurantes concurridos, donde no pueden saltarse el postre, ni vaciar la botella de vino antes de tiempo, ni bailar sin prisa melodías de Glenn Miller".


Desperté confusa y temblorosa, pensando que la elegante Isi, la estupenda Isi, es todo lo que él podría desear. Tardé unos minutos en recordar que yo nunca he leído un libro de cuentos sobre Isi, ni he espiado nunca en álbumes de fotografías ajenos.
Y mucho más tiempo tardé en comprender, mientras los últimos resquicios de somnolencia desaparecían y daban paso a la solidez del colchón, a las formas suaves de los muebles de mi habitación, que la única que ambientaría cenas de a dos con música de Glenn Miller, sería yo.



Quiero que hoy sea un día agitado.
'Cause if I could scape...