martes, enero 13, 2009

Casi una niña

Eso ha dicho cuando le he contestado que tenía "23, bueno, 22 recién cumplidos". Y he vuelto a dar un respingo, porque llevo semanas pensando en lo mismo. Así como en esa canción de El canto del loco. No me gusta el grupo, y el cantante me provoca auténtica tirria, pero no sé qué me ocurrió la primera vez que escuché Peter Pan (dos meses más tarde que el resto de los españolitos de a pié). La letra no es muy allá, por supuesto, pero me prepara emboscadas una y otra vez. Me atrapa a las siete de la mañana, cuando me encuentro apoyada en la pared del atestado vagón del metro de la línea 4, mientras espero la oportunidad de sentarme y dar una cabezada antes de recorrerla entera hasta Pinar de Chamartín. Sigue mis pasos por las calles frías. La descubro entre mis apuntes de historia. Entre las sábanas. En el olor de la ropa recién tendida. Y hasta en los labios de mi redactora jefe.


Me aturde tanto, estar pensando en una canción que ni siquiera llevo en el Ipod, que he acabado por preguntarme que es lo que la hace tan especial. Tal vez Peter, el niño que nunca crece y al que siempre envidié un poco. O tal vez me preocupe más lo que mueve dentro de mí. O lo que me espera a partir de ahora.



No entiendo por qué me cuesta tanto despedirme de lo que ya perdí hace tiempo.