jueves, julio 30, 2009

Ñam Ñam



Quiero sushi.
Quiero que RJ vuelva para saber de una vez.
Quiero que sea viernes.

miércoles, julio 29, 2009

All the good things

Lo bueno de vivir solo es que el detergente te dura tres meses y la comida del congelador cinco. Nadie enciende la luz después de que la hayas apagado. Puedes dejar la puerta del baño abierta y desgañitarte en la ducha con Janis Joplin, con Ottis Redding, con Pearl Jam, con Simon y Garfunkel, con Scott Mckenzie, con Paul Anka, con Cat Stevens, con Franz Ferdinand, con Fiona Apple, con Reamonn, con Sabina, con Guns & Roses, con Celine Dion. Con Chuck Berry. Con Travis y con Mötley Crue. También puedes ver cinco películas seguidas sin que nadie pregunte si te queda mucho. O incluso más. Puedes, simplemente, no llamar al técnico porque, que no se vea ni un solo canal de televisión, te la trae floja. Puedes llenar el piso de libros. De comics. De DVD originales. Puedes llenar la casa de ponies. Colgar fotos en la nevera. Escribir este post desnudo, si te apetece. Puedes darte un baño de espuma y poner velas a tu alrededor. Puedes limpiar, y que no se vuelva a ensuciar nada hasta tres días después. Puedes invitar a tus amigo a beber mojitos, comer hotdogs en el suelo, hinchar la cama restform, morirte de calor y aún así, no morir en el intento. Puedes disfrutar. Hacerles guiños a los vecinos fisgones, o hacer que los de al lado te odien a base de fines de semana desenfrenados. Puedes dormir siestas en el sofá. Puedes cocinar para siete, o no cocinar en siete días. Puedes no volver a lavar platos nunca más. Puedes gritar sin temor a que te oigan.


Lo bueno de vivir solo es que el día que te cansas, están todos a una llamada de distancia. O a un paseo en metro. Y eso sí que es estupendo.

viernes, julio 17, 2009

Ay, mi ssssssinussssssssitisssssssss





Confía en miiiiiiiiiii,
ssssssólo en miiiiiiii,
ven acáaaa,
y confía en miiiiii.
(no te me caigassss)

Dormirásssssssss,
yo velaré,
junto a tíiiiiiii,
yo velaréeeeeeeee....

jueves, julio 09, 2009

lunes, julio 06, 2009

Just a little bit of that

Apostó una noche por el chico adecuado y él, haciendo gala de su infinita bondad escurrió el bulto amablemente, alegando que no se sentía con fuerzas de exponerse a nadie, y que probablemente era un gilipollas por no aceptar la tentadora proposición. Sonriendo, ella se bebió el whisky que el chico sostenía en la diestra, a modo de premio de consolación.
Su whisky le supo a madera.
En aquel bar, lleno de humo, de música estridente, de caras largas y faldas cortas, no pudo evitar sentirse vieja. No le mentía al asegurar que las primeras luces llegarían solas, sin preguntas, ni explicaciones. Pero él seguía hablando del deseo como si de algo importante se tratase. Hablaba sin cesar de un tú y de un yo, y de historias ajenas con finales interrumpidos.
Ella le escuchaba, entendiéndole sólo a medias, identificándose, como entre nieblas, con aquellos ideales que apremiaban a hacer las cosas bien, que no herían ni empujaban al abismo, que prometían y desprendían calor reparador.
Su franca ingenuidad la enterneció. Quiso creerle, quiso de pronto esperar. Quiso recuperar la confianza perdida.

Quiso ser como él. Deshacerse de aquel disfraz de viuda negra que le impedía sentir libremente.
Quiso redención.

jueves, julio 02, 2009

A lo Bunbury

Resulta que últimamente me dejo llevar más de la cuenta por mis bajos instintos y a mi alrededor, la gente no para de decirme que ya me toca, que lo que tengo que hacer es encontrar a alguien bueno que me quiera, que me de estabilidad. Con el de ayer, ya van cuatro personas las que me sueltan la frase.
Suelo contestar de modo automático que en ello estoy, que yo estoy bien dispuesta a lo que venga, pero que también a lo que caiga. En el fondo, lo que me callo y no digo en voz alta es que a las buenas personas no se les puede hacer daño. Y creo que yo sería propensa a hacerles daño. Es esa falta de escrúpulos, este novedoso desarrollo de mi indiferencia lo que verdaderamente me inquieta.

Y me aconsejan, y me incitan a decidir.

"Es una buena persona, Moonie. Lo de la pata se puede arreglar"

Y yo, entre la espada y la pared, acabo prometiendo que lo pensaré.
Mientras tanto... como decía el gran Enrique...

¿Querrán las glándulas lascivas declararme culpable?