lunes, agosto 17, 2009

Heartbroken

Minas
Si caminas de puntillas por mi orgullo minado, es posible que incluso llegues sano y salvo a la otra orilla Pero si continúas así, arañando esta superficie con saña, creando con tus acertijos arterias de duda y desconfianza, no conseguirás esquivar las detonaciones. Te estallarán en el rostro, destrozando lo poco que quede de bueno. Volarán las esperanzas ennegrecidas y extrañas. Y rota la ingenuidad, arrasadas quedarán las últimas ganas de esperarte. Será como si tu dolor se uniese al mío.
Nadie es culpable, menos tú. Pero si deambulas descalzo por mi mar de niebla, deberás atenerte a las consecuencias. No hay manera de impedir que me toques, una vez arrasado el campo de batalla. No hay maneras, para demostrar que sé cuidarme sola, que tu preocupación pusilánime está de más. Si aprovechas la confusión, la nube de polvo levantada, y atacas por el flanco más vulnerable, descubrirás el cuerpo entumecido y tembloroso, empapado en el sudor frío de la confusión. Poco tiempo tendré, desnuda bajo tu mirada atónita, de acorazarme de nuevo. Más impenetrable y hosca, si cabe. Tras de ti, dándote caza, se irá mi humillación contenida. Me atrincheraré en un rincón. Y no volveré a dejarte pasar, ni aunque ondee, limpia y sincera, tu bandera blanca.